Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de febrero de 2009

La extraña semilla

Hace mucho tiempo, un niño que vivía junto a un prado fue a pasear con su hermana y se encontró la semilla de un fruto muy extraño. Juntos decidieron sembrar esa semilla y regarla para ver si crecía un árbol grande y frondoso que diese extraños frutos. Tras pasar unos días, los niños observaron con mucha admiración la enorme planta que había crecido en tan poco tiempo. Parecía llegar hasta el cielo y de él colgaban extrañas ramas en las cuales había frutos muy llamativos. Decidieron probarlos, les gustaron tanto que empezaron a recoger todos sus frutos dentro de un gran cesto para llevárselos a su casa. En su familia estaban todos muy contentos con los exquisitos manjares.

Al día siguiente, volvieron a la planta y la planta parecía haber desaparecido y al acercarse vieron que solo estaba la semilla. Decidieron plantarla otra vez, pero la planta no crecía. Dejaron de intentarlo. Al paso de los días, un niño se la encontró y le sucedió lo mismo que a los hermanos y el niño dejó de intentarlo y así pasó con muchos niños.

Realizado por Olga Cordón, 3º E.

Foto: http://www.salutibellesa.net/archives_cas/semilla-argan.jpg

martes, 20 de enero de 2009

El Mester de Clerecía

Aquí tienes algunos autores y algunas obras del Mester de Clerecía. ¿Podrías identificarlos? Pulsa en la ventana para verla más grande.

Wordle: Mester_de_clerecía

Licencia: http://www.wordle.net/


martes, 13 de enero de 2009

Poema de Mio Cid: ¿Qué nos cuenta?


Sinopsis argumental

El Cantar de mio Cid es un poema épico anónimo del siglo XII que refiere las hazañas de madurez del Cid, en torno al episodio central de la conquista de Valencia, tras ser desterrado de Castilla por el rey Alfonso. Éste lo condena al exilio por haber dado crédito a los envidiosos cortesanos enemigos del Cid, quienes lo habían acusado falsamente de haberse quedado parte de los tributos pagados a la corona por el rey moro de Sevilla. El texto conservado se inicia cuando el Cid y sus hombres se preparan para salir apresuradamente de Castilla, pues se acerca el final del plazo impuesto por el rey Alfonso. Tras dejar el pueblo de Vivar, de donde era natural, dejando allí su casa abandonada, el Cid, acompañado de un pequeño grupo de fieles, se dirige a la vecina ciudad de Burgos. Los ciudadanos salen a las ventanas a verlo pasar, dando muestras de su dolor, pero su pena por el héroe no es capaz de hacerles contravenir la orden real que prohíbe hospedar y abastecer al desterrado. El Cid y los suyos se ven entonces obligados a acampar fuera de la ciudad, a orillas del río, como unos marginados.


En esta situación reciben el auxilio de un caballero burgalés vasallo del héroe, Martín Antolínez, que prefiere abandonarlo todo antes que dejar al Cid a su suerte. Sin embargo, su ayuda no es suficiente, pues el héroe, que carece del oro supuestamente malversado, no posee los recursos necesarios para mantener a sus hombres. Por ello, con la ayuda del astuto Martín, urde una treta: empeñarles a unos usureros burgaleses, Rachel y Vidas, unas arcas aparentemente llenas de los tributos desfalcados, pero que en realidad están rellenas de arena. Consigue así seiscientos marcos de oro, cantidad suficiente para subvenir a las necesidades más inmediatas. A continuación el Cid y los suyos siguen viaje hacia San Pedro de Cardeña, un monasterio benedictino donde se ha acogido la familia del héroe, mientras este se halle en el destierro. La estancia es, sin embargo, muy breve, porque el plazo para salir del reino se agota. Tras una desgarradora despedida, el Cid prosigue viaje y, esa misma noche, llega la frontera de Castilla con el reino moro de Toledo. Antes de cruzarla, el héroe recibe en sueños la aparición del arcángel Gabriel, quien le profetiza que todo saldrá bien.


Animado por el aviso celestial, el Cid entra tierras toledanas dispuesto a sobrevivir en tan duras condiciones, iniciando su actividad primordial en la primera parte del destierro: la obtención de botín de guerra y el cobro de tributos de protección a los musulmanes. Para ello desarrolla una primera campaña en el valle del río Henares, compuesta de dos acciones combinadas: mientras el Cid, con una parte de sus hombres, consigue tomar la plaza de Castejon, la otra parte, al mando de Álvar Fáñez, su lugarteniente, realiza una expedición de saqueo río abajo, hacia el sur. Las dos operaciones resultan un éxito y se obtienen grandes ganancias, sin embargo, al ser el reino de Toledo un protectorado del rey Alfonso, es posible que éste tome represalias contra los desterrados. Por ello, el Cid vende Castejón a los moros y sigue viaje en dirección nordeste. La segunda campaña tendrá como escenario el valle del Jalón. Tras recorrerlo saqueándolo a su paso, el Cid establece un campamento estable, con dos objetivos: cobrar tributos a las localidades vecinas y ocupar la importante plaza de Alcocer. La caída de esta localidad, que el Cantar de mio Cid presenta como la clave estratégica de la zona, hace cundir la alarma entre la población musulmana circundante, que acude a pedir auxilio al rey Tamín de Valencia. Éste, preocupado por la pujanza del Cid, envía a dos de sus generales, Fáriz y Galve, para que lo derroten. Éstos lo asedian en Alcocer, pero el héroe, aconsejado por Álvar Fáñez, decide atacar a los sitiadores por sorpresa al amanecer, lo que le proporcionará una sonada victoria.


Pese al triunfo, el Cid considera que se halla en una situación difícil, así que, como en Castejón, vende Alcocer y prosigue viaje hacia el sudeste. En ese momento, ha adquirido ya tantas riquezas que se decide a enviar a Álvar Fáñez con un regalo para el rey Alfonso, como muestra de buena voluntad y un primer paso hacia la obtención de su perdón. Mientras su embajador va a Castilla, el Cid se adentra por el valle del Jiloca, hasta hacerse fuerte en un monte llamado El Poyo del Cid, nombre que, según el poema, se debe a este asentamiento de su héroe. Desde allí, el Cid realiza diversas incursiones y obliga a los habitantes de la zona a pagarle tributo. Más tarde se desplaza hacia el este, a la zona del Maestrazgo, que se hallaba bajo el protectorado del conde de Barcelona. Éste, al conocer la actuación del Cid, se propone darle un escarmiento y se dirige en su busca con un fuerte ejército. La batalla se producirá en el pinar de Tévar y, como siempre, el Cid resulta victorioso. Además de obtener un rico botín, el héroe y los suyos capturan a los principales caballeros barceloneses y al propio conde. Éste, despechado, decide dejarse morir de hambre, pero al cabo de tres días, cuando el Cid le propone dejarlo en libertad sin pagar rescate, a cambio de que coma a su mesa, el conde accede muy contento, olvidando sus anteriores promesas.


Tras su victoria (bélica y moral) sobre el conde de Barcelona, el Cid comienza su campaña en Levante. Su objetivo último ya no es el saqueo y la ocupación transitoria, como en Castejón y Alcocer, sino la conquista definitiva de Valencia y la creación de un nuevo señorío, donde el héroe y sus vasallos puedan vivir permanentemente. Para ello, el héroe comienza por controlar la zona que rodea Valencia, para estrechar el cerco en torno a ella. Tras la toma de Murviedro (Sagunto), los moros valencianos intentan detener su avance asediándolo allí. Sin embargo, como había pasado antes en Alcocer, las tropas del Cid los derrotan por completo, lo que aún les da más ímpetu en sus propósitos de conquista. Al cabo de tres años, han ocupado casi todo el territorio levantino, dejando aislada a Valencia. Sus habitantes, desesperados, piden ayuda al rey de Marruecos, pero éste no puede dársela. Perdida toda esperanza de socorro, el Cid cierra el cerco y, tras nueve meses de asedio, cuando el hambre aprieta ya a los valencianos, se produce la rendición.


La conquista de Valencia no asegura aún su posesión. Al conocer la noticia, el rey moro de Sevilla organiza una expedición para intentar recuperarla, pero fracasará por completo, al ser derrotado por el Cid y los suyos, que completan con el enorme botín las grandes riquezas obtenidas tras la toma de la ciudad. Afianzada la situación, el Cid toma una serie de medidas para garantizar la adecuada colonización de la ciudad y su organización interna. Incluso aprovecha la llegada de un clérigo guerrero, el francés Jerónimo, para instaurar un obispado valenciano. Además, envía de nuevo a Álvar Fáñez con un nuevo regalo para el rey Alfonso, al que pedirá permiso para que la familia del Cid se reúna con él en Valencia. La embajada es un éxito, pues el rey acepta complacido la dádiva y concede el permiso solicitado. Además, provoca efectos contrarios entre los cortesanos, pues despierta la envidia de los calumniadores que habían provocado su exilio (encabezados por Garcí Ordóñez) y la admiración de otros aristócratas, entre ellos los infantes de Carrión, que se plantean la posibilidad de casar con las hijas del Cid y beneficiarse así de sus riquezas.


Acompañadas por Álvar Fáñez, la esposa y las hijas del Cid, junto con sus damas, se dirigen a Valencia. Mientras tanto, el Cid es informado allí de la decisión real y envía una escolta a buscarlas a Medinaceli, extremo de la frontera castellana. Desde allí, la comitiva avanza hacia Valencia, donde el héroe la espera impaciente. Su llegada es motivo un recibimiento a la vez solemne y alegre. La llegada de la familia del Cid se corresponde con un período de calma y felicidad. Sin embargo, la llegada de la siguiente primavera (época en que los ejércitos se movilizaban) les trae el ataque del rey Yúcef de Marruecos. Se va a librar entonces el mayor de los combates descritos en el Cantar de mio Cid, pues es el único que dura dos días seguidos. Pese a la superioridad numérica del adversario, el empleo de una sabia táctica dará una vez más el triunfo al Cid y a los suyos. Gracias al importante botín obtenido, el héroe puede enviar un tercer regalo al rey Alfonso, de nuevo por mano de Álvar Fáñez. La alegría del rey es tan grande como la ira de los cortesanos enemigos del Cid y el prestigio de éste mueve por fin a los infantes de Carrión a pedirle al rey que gestione sus bodas con Elvira y Sol, las hijas del Cid. El rey accede y decide a la vez otorgar formalmente su perdón al Cid.


La reconciliación del monarca y el héroe se produce en una solemne reunión de la corte junto al río Tajo, que dura tres días. El primero, el Cid es recibido a su llegada por el rey, quien lo perdona públicamente y luego los agasaja a él ya sus hombres. El segundo día es el Cid quien organiza un banquete en honor del rey. Por último, al tercer día, se abordan las negociaciones matrimoniales. El Cid se muestra bastante remiso a este matrimonio, pero accede por deferencia hacia el rey. Acordado, pues, el enlace, la reunión se disuelve y el Cid y los suyos, acompañado por los infantes y por numerosos nobles castellanos que quieren acudir a sus bodas, regresan a Valencia. Allí tienen lugar las nupcias, que se celebran con el lujo apropiado al nivel social que ha alcanzado el Cid y con profusión de celebraciones caballerescas, que duran quince días. Tras las bodas, los infantes se quedan a vivir en Valencia, siendo la convivencia satisfactoria durante un par de años.


Cierto día, un león propiedad del Cid se escapa de su jaula, sembrando el terror por el alcázar de Valencia. El héroe está durmiendo y sus caballeros, que están desarmados, lo rodean para protegerlo, mientras que sus yernos huyen despavoridos y se esconden donde pueden. Cuando el Cid se despierta, conduce de nuevo al león a su jaula como si nada. La admiración que despierta el gesto del héroe es, sin embargo, menor que las burlas que provocan los infantes por su notoria cobardía. Ésta quedará confirmada poco después, cuando las tropas del rey Bucar de Marruecos acudan a intentar de nuevo recuperar Valencia. Allí, frente a las proezas de los demás hombres del Cid, sus yernos huirán ante los moros, y sólo la buena voluntad de los principales caballeros impide que el héroe se entere de ello. Sin embargo, las críticas de que son objeto por parte del resto de sus hombres y la riqueza obtenida tras el reparto del botín les hacen urdir un plan para vengarse de las ofensas sufridas. Para ello, deciden abandonar Valencia con la excusa de mostrarles a las hijas del Cid sus propiedades en Carrión, a fin de dejarlas abandonadas por el camino.


Así lo ponen en práctica y, colmados de regalos por el Cid, se ponen en marcha. Por el camino, intentan asesinar a Avengalvón, el gobernador musulmán de Molina, aliado del Cid. Sin embargo, este descubre sus planes y, por consideración hacia el héroe, los deja marchar. Los infantes y su séquito siguen su marcha, hasta llegar al robledo de Corpes. Allí, tras hacer noche, envían a su gente por delante y se quedan a solas con sus esposas, a las que golpean brutalmente y dejan abandonadas a su suerte. Afortunadamente, su primo Félez Muñoz, al que el Cid había enviado en su compañía, acude a rescatarlas y da aviso al Campeador. Éste, además de enviar a sus caballeros para que traigan de regreso a sus hijas, manda a Muño Gustioz, uno de sus mejores hombres, a querellarse ante el rey don Alfonso. Éste, que había sido el promotor de los desdichados matrimonios, acepta la demanda del Cid y convoca una reunión judicial de la corte, a fin de dictaminar lo más justo.


Las cortes se reúnen en Toledo y a ellas acuden el rey, los infantes de Carrión con sus deudos (a los que se suma Garcí Ordóñez) y el Cid con sus principales caballeros. Éste reclama a sus yernos los dos excelentes espadas, Colada y Tizón que les había regalado al despedirse de ellos. Los infantes se las devuelven y respiran satisfechos, creyendo que el héroe se conforma con eso. Sin embargo, a continuación les reclama los tres mil marcos de la dote de sus hijas, que la disolución del matrimonio les obliga a restituir. Los infantes, que unen a sus anteriores defectos el ser unos dilapidadores, deben devolverle al Cid esa suma en especie, pues carecen de liquidez. Con todo, se avienen a ello pensando, como antes, que la demanda se acaba ahí. De nuevo se equivocan, pues el héroe ha dejado para el final el asunto más grave: la afrenta recibida por el maltrato y abandono de sus hijas. De acuerdo con los usos de la época, se produce un desafío de los caballeros del Cid a los infantes, a los que se suma su hermano mayor, Asur González. El rey acepta los desafíos y determina que las correspondientes lides judiciales se efectuarán en Carrión al cabo de tres semanas. En ese momento, los embajadores de los príncipes de Navarra y de Aragón llegan a la corte para pedir la mano de las hijas del Cid, lo que provoca gran satisfacción en la corte.


El héroe da instrucciones a sus caballeros y regresa a Valencia. Vencido el plazo, se reúnen en Carrión los hombres del Cid y los de Carrión, bajo la supervisión del rey. Tienen entonces lugar los tres combates, con todas las formalidades previstas por la ley. En ellos, los caballeros del Cid, Pedro Bermúdez, Martín Antolínez y Muño Gustioz, vencen a los dos infantes y a su hermano, que quedan infamados a perpetuidad. Los campeones del Cid regresan satisfechos a Valencia, donde son acogidos con gran alegría. En este momento, el héroe, recuperada su honra y emparentado con los reyes de España, ha alcanzado su cumbre. Tras ella, nada queda por contar, salvo recordar que su muerte acaeció en la solemne fiesta de Pentecostés.


Autor: Alberto Montaner Frutos


Imagen: http://www.caminodelcid.org/CSAVisualizarImagen.aspx?Id=1549

lunes, 12 de enero de 2009

Introducción a la épica

Arremetimos contra los troyanos de golpe, igual que un enjambre de avispas enfurecido. A nuestro alrededor, las negras quillas de las naves retumbaban con nuestros gritos. Patroclo gritaba delante de todos, reluciente con las armas de Aquiles. Y los troyanos lo vieron. Deslumbrante, sobre el carro, al lado de Automedonte. Es Aquiles, pensaron. Y de pronto el desconcierto se apoderó de sus tropas , y la turbación devoró sus almas. El abismo de la muerte se abrió de par en par bajo sus pies, que intentaban escapar. La primera lanza que salió volando fue la de Patroclo, arrojada justo al corazón de la contienda: le dio a Pirecmes, el jefe de los peonios. Se le clavó en el hombro derecho, cayó con un grito, desaparecieron los peonios, presas del miedo, abandonando la nave sobre la que ya habían subido y de la que ya habían quemado cerca de la mitad. Patroclo hizo que apagaran el fuego, y luego se lanzó hacia las otras naves. Los troyanos no se arredraban, retrocedían pero no querían alejarse de las naves. El choque fue brutal, y durísimo. Uno tras otro todos nuestros héroes tuvieron que luchar y doblegar al enemigo; uno tras otro caían los troyanos hasta que aquello ya fue excesivo, incluso para ellos, y empezaron a dispersarse y a huir, como corderos perseguidos por una jauría de lobos feroces. Los cascos de los caballos levantaron una nube de polvo contra el cielo cuando se pusieron al galope. Huían, entre los gritos y el tumulto, cubriendo todas las sendas del horizonte. Y allí donde más densa era su fuga, allí se lanzaba Patroclo, gritando y matando: muchos hombres cayeron bajo sus manos, muchos carros se volcaron con estrépito. Pero la verdad es que él ansiaba encontrar a Héctor, para su propio honor y su propia gloria. Y lo vio. En un momento dado, en medio de los troyanos que intentaban, en su huida, cruzar de nuevo la fosa, lo vio y corrió tras él; a su alrededor había guerreros que huían, por todas partes; la fosa frenaba la carrera, lo hacía todo más difícil, saltaban los timones de los carros de los troyanos y los caballos se marchaban de allí al galope, como ríos desbordados. Pero Héctor... Héctor tenía la habilidad de los grandes guerreros: se movía en la batalla escrutando el sonido de las lanzas y el silbido de los dardos; sabía adónde ir, cómo moverse; sabía cuándo estar con sus compañeros y cuándo abandonarlos, sabía cómo esconderse y cómo dejarse ver. Se lo llevaron de allí, veloces como el viento, sus caballos, y Patroclo se dio entonces la vuelta, y empezó a llevar a los troyanos hacia las naves: les cortaba la retirada y los empujaba de nuevo junto a las naves: era allí donde quería acabar con todo y aniquilar; le dio a Prónoo en la parte del pecho que el escudo dejaba al descubierto, vio a Téstor que estaba agachado en su carro, como atontado, y lo traspasó con su lanza, justo aquí, en la mandíbula: la punta de bronce atravesó el cráneo. Patroclo levantó la lanza, como si hubiera pescado algo, y el cuerpo de Téstor se levantó por encima del borde del carro, con la boca abierta, y con una pedrada Patroclo le dio entre ceja y ceja a Erilao: dentro del yelmo la cabeza se partió por la mitad. Cayó al suelo el héroe y sobre él descendió la muerte que devora la vida; y también devoró las de Enmante, Antófero, Epaltes, Tlepólemo, Equio, Piris, Ifeo, Evipo, Polimelo: todos a manos de Patroclo. "¡Vergüenza! -se oyó la voz de Sarpedón, hijo de Zeus y jefe de los licios-. ¡Vergüenza! Huyendo delante de ese hombre. Yo me enfrentaré a ese hombre. Yo quiero saber quién es." Y se bajó del carro. Patroclo lo vio y se bajó él también. Estaban el uno frente el otro, como dos buitres que se pelean en una alta roca, con el pico curvado y ganchudas garras. Lentamente caminaron el uno contra el otro. La lanza de Sarpedón voló por encima del hombro izquierdo de Patroclo, pero la de Patroclo le dio de lleno en el pecho, donde está encerrado el corazón. Sarpedón cayó igual que una gran encina abatida por las hachas de los hombres para ser convertida en quilla de nave. A los pies de su carro quedó tendido, arañando con las manos entre estertores el polvo ensangrentado. Agonizaba como un animal...

Alessandro Baricco: Homero, Ilíada.

El texto que acabas de leer pertenece a una epopeya clásica -La Ilíada- y puede servirnos como introducción a la poesía épica medieval española, en la que se habla de las hazañas de nuestros héroes medievales. Las epopeyas cuentan el pasado fabuloso de los pueblos de la Edad Antigua. Sus protagonistas son dioses y héroes mitológicos. Este texto puede servirnos para analizar las características de los héroes.

CUESTIONES:

1. ¿Quién es el protagonista de esta historia?

2. ¿Puede considerarse un héroe? ¿Por qué?

3. ¿Qué cualidades le atribuye el narrador?

4. ¿Qué cualidades consideras como características de un héroe de hoy en día? Si quieres, para resolver esta pregunta puedes consultar estos enlaces:

a) Un héroe griego

b) Un héroe corriente

c) El deportista

d) El desmadre de los héroes (título de la crónica)

5. ¿Quién es tu héroe? ¿Por qué?

Fotografía: http://cyberwarriorblog.files.wordpress.com/2007/12/ayax-aquiles1.jpg

viernes, 9 de enero de 2009

La primitiva lírica peninsular: los poemas

Imagen: http://www.moleiro.com/shop_fotos/CA-LAA-1128-750px-book-shop-online.jpg

Una vez que conocemos las características de este tipo de textos, vamos a leer y a analizarlos con detalle.

1.

Ondas do mar de Vigo
se vistes meu amigo?
E ay Deus, se verrá cedo!
Ondas do mar levado
se vistes meu amado?
E ay Deus, se verrá cedo!
Se vistes meu amigo
o porque eu sospiro?
E ay Deus, se verrá cedo!
Se vistes meu amado
por que ey gran coydado?
E ay Deus, se verrá cedo!

Escuchar

Olas del mar de Vigo:
¿habéis visto a mi amigo?
Dios, mío, vendrá pronto?
Olas del mar alzado:
¿habéis visto a mi amado?
Dios mío ¿vendrá pronto?
Habéis visto a mi amigo,
aquel por quien suspiro?
Dios mío ¿vendrá pronto?
¿Habéis visto a mi amado,
por quien tengo cuidado?
Dios mío ¿vendrá pronto?
2.

¿Qué faré, mamma?
Meu al-habib est' ad yana.
¿Qué haré, madre?
Mi amado está a la puerta

3.

Si la noche se hace escura

y tan corto es el camino,

¿cómo no venís amigo?

La media noche es pasada

y el que me pena no viene:

mi desdicha lo detiene,

¡qué nascí tan desdichada!

Háceme venir penada

y muéstraseme enemigo.

¿Como no venís amigo?

4.

Gar, ¿qué fareyu?,
¿cómo vivrayu?
Est' al-habib espero,
por él murrayu.

Di ¿qué haré?
¿cómo viviré?
A mi amado espero, por él moriré.


5.

Ya cantan los gallos

amor mío y vete;

cata que amanece.

Vete, alma mía,

más tarde no esperes,

no descubra el día

los nuestros placeres.

Cata que los gallos,

según me parece,

dicen que amanece.

6.

Mia irmana fremosa

Mia irmana fremosa, treides comigo
a la ygreia de Vigo, u e o mar salido.
E miraremos las ondas.

Mia irmana fremosa, treides de grado
a la ygreia de Vigo, u e o mar levado.
E miraremos las ondas.

A la ygreia de Vigo, u e o mar salido,
e verra i mia madre e o meu amigo.
E miraremos las ondas

A la ygreia de Vigo, u e o mar levado,
e verra i mia madre o meu amado
E miraremos las ondas.

Hermosa hermana mía

Hermosa hermana mía, vente conmigo
a la iglesia de Vigo, donde está el mar agitado.
Y miraremos las olas.

Hermosa hermana mía, vente de buen grado
a la iglesia de Vigo, donde está el mar enfurecido.
Y miraremos las olas.

A la iglesia de Vigo, donde está el mar agitado,
allí vendrá, madre, mi amigo
Y miraremos las olas.

A la iglesia de Vigo, donde está el mar enfurecido,
allí vendrá, madre, mi amado
Y miraremos las olas.

ACTIVIDADES:

a) Identifica quién está hablando en cada poema.

b) Observa en cuáles de ellos se dirige a alguien en concreto.

c) Señala el tema (de qué hablan los textos).

d) Observa la forma (breves / extensos; con / sin estribillo; paralelismos; repeticiones; interrogaciones retóricas, etc.).

Para saber más:

- Cantigas de amigo

- Cantigas de amigo para escuchar

- Cantigas de amigo

- Las jarchas

- Para escuchar las jarchas





La lírica medieval



Aunque nosotros estamos estudiando la primitiva lírica peninsular, aquí tienes un extraordinario trabajo del profesor Manuel Guerrero sobre la lírica medieval. Si lo sigues con atención, tendrás una visión de conjunto de la poesía lírica escrita y cantada en esa época y, además, te permitirá comprobar tus conocimientos por medio de actividades interactivas.

Procedencia de la imagen: http://www.kalipedia.com/kalipediamedia/lenguayliteratura/media/200704/18/literaturauniversal/20070418klplylliu_46.Ies.SCO.jpg

La lírica tradicional

Como sabemos, la primitiva lírica peninsular engloba tres tipos de composiciones poéticas que presentan semejanzas temáticas y formales. De igual manera, recogen parte de la variedad lingüística existente por aquellos siglos en la Península. El vídeo que tienes a continuación sintetiza bien las características de las jarchas mozárabes, las cantigas de amigo galaico-portuguesas y los villancicos castellanos.



La Edad Media


Este vídeo, al que he llegado vía Diver Bitácora, puede servirnos de introducción al mundo medieval (la sociedad feudal, la importancia de la religión, las guerras, las epidemias, etc.).





A continuación, puedes leer dos fragmentos literarios cuyo contenido está relacionado con lo que acabas de ver. Están extraídos de la novela Historia del rey transparente, un texto actual que nos permite conocer la sociedad medieval a través de las dificultades que pasa una joven en la época de la que hablamos. El primero nos habla del odio del vasallo hacia el señor; el segundo, nos introduce en el mundo de la guerra, un tema típicamente medieval:

Me da lo mismo quién gane este combate. Bajo el Rey de Aragón o el Rey de Francia nuestra vida seguirá siendo una mísera jaula. Para el Señor sólo somos animales domésticos, y no los más preciados: sus alanos, sus bridones, incluso sus palafrenes son mucho más queridos. Tenemos que trabajar las tierras del amo, reparar sus caminos y sus puentes, limpiar las perreras, lavar sus ropas, cortar y acarrear la leña para sus chimeneas, pastorear su ganado y hacerlo pasear por los campos del señorío para fertilizarlos con sus excrementos. Tenemos que pagar el diezmo eclesiástico, y los rescates de Abuny y sus hombres cuando resultan vencidos en sus estúpidos torneos; tenemos que costear el nombramiento de caballero de sus hijos y las bodas de sus hijas, y contribuir con una tasa especial para las guerras. El molino, el horno y el lagar son del amo, y nos pone un buen precio cada vez que vamos a moler nuestro grano, a cocer nuestro pan o prensar nuestras manzanas para hacer sidra. Ni siquiera podemos casarnos o morirnos tranquilos: tenemos que pagarle al amo por todo ello. No conozco a un solo villano que no odie a su Señor, pero somos animales temerosos.

Rebusco durante un rato intentando respirar lo menos posible, y al cabo encuentro un cuerpo que parece ser de mi tamaño y cuya armadura se halla en buen estado. Tiene el yelmo hendido por un tajo que le parte la cara hasta la mejilla; el corte es de una negrura tenebrosa bajo la luz lunar, un fulgor de seca oscuridad que ocupa todo el lado izquierdo de su rostro, el lugar donde antaño existió un ojo. El otro lado es suave y delicado bajo los tiznones de la sangre: es un guerrero muy joven. Con pulso tembloroso le desato el cinturón de caballero, del que todavía penden la daga y el hacha de guerra, e intento desnudarle: el cuerpo está rígido, encogido sobre sí mismo, petrificado en la postura de un niño que duerme. Le arranco las manoplas, las espuelas, las botas de cuero y las brafoneras que cubren sus piernas. Tengo que estirar sus brazos con un sordo chasquido para poder extraer la larga cota de malla. Desato las lazadas de su almilla acolchada y se la quito. Por la camisa abierta se entrevé su pecho blanco y suave, carente de vello, cruzado por los oscuros verdugones de los golpes. No puedo aprovechar el casco ni el almófar de malla que protegen su cuello y su cabeza porque están partidos por el tajo y sus rebordes se han hundido en el cráneo. Busco a mi alrededor y encuentro otro cadáver al que le falta un brazo, pero que conserva el yelmo intacto...

Rosa Montero: Historia del Rey Transparente

Procedencia de la imagen:http://cvc.cervantes.es/obref/quijote/edicion/ilustraciones/imagenes/970.jpg

martes, 28 de octubre de 2008

Las figuras literarias

Este vídeo, visto en el blog de Laura Maritim, nos acerca al mundo de las figuras literarias de una forma atractiva. ¿Cómo no recordar ahora en qué consisten la metáfora, la metonimia, la personificación o la hipérbole?

viernes, 10 de octubre de 2008

¿Y tú que opinas?

El Teatro Gayarre de Pamplona acoge una obra que aborda la ineficacia del sistema educativo.

- "El enemigo de la clase" habla de la incomunicación y de las relaciones de abuso y dominación en las aulas

El Teatro Gayarre acogerá mañana El enemigo de la clase, una obra que habla de la incomunicación, de la ineficacia del sistema educativo, y de las relaciones de abuso y dominación en las aulas. Así lo ha explicado hoy en conferencia de prensa uno de los protagonistas de la obra, Javier Ambrossi, que personifica a uno de los seis adolescentes sobre los que gira la trama, en la que consiguen echar a su profesora, y como nadie quiere ir a darles clase, el líder del grupo les obliga a dar una clase a cada uno.

Gracias a esas clases empieza a aflorar todo lo que cada uno de ellos tenía oculto, se desvela "una parte grandísima de su identidad", sus secretos y sus miedos.

El enemigo de clase narra la historia de unos adolescentes encerrados en su propio microcosmos, unas "piezas" que en el fondo son víctimas de la sociedad de consumo que debido a su pobreza no les permite acceder a nada, por lo que lo que al principio parece divertido se acaba convirtiendo en un "drama", ha asegurado Ambrossi.

Para él la obra, basada en el texto de Nigel Williams y dirigida por Marta Angelat, tiene "mucho trasfondo" y es de gran actualidad, ya que en definitiva habla de lo "solos que estamos", y de la máscara que muchas veces hay que ponerse para ser aceptado por la sociedad.

Ambrossi comparte cartel en esta obra con Bernabé Fernández, que interpreta al líder del grupo, Críspulo Cabezas, Eloi Yebra, Diego Fajardo y Ayoub El Hilali, un sexteto en el que casi la mitad de sus integrantes son inmigrantes, aspecto que también refleja la realidad actual de los centros educativos españoles.

El actor madrileño ha confesado que le encanta interpretar este papel, porque le permite viajar a su época escolar, como una forma de "reencontrarse con el adolescente que tenía perdido, y curarle".

Por otra parte, ha asegurado que él vive "exactamente igual" la actuación en televisión que en teatro, aunque ha reconocido la "magia" que tiene recibir el guión de una obra teatral e imaginarte cómo lo vas a hacer.

A su juicio en la televisión se pierde una dosis de capacidad artística y de metáfora que tiene el teatro, pero ha afirmado que independientemente del medio él intenta siempre que sea verdad todo lo que está interpretando.

ARGUMENTO:

Seis alumnos de un instituto del barrio de una gran ciudad acaban de `expulsar´ a la maestra de su clase y esperan un nuevo profesor... se aburren hasta el límite, golpean las mesas y las sillas, se pegan entre ellos, se maltratan...
Mientras esperan al profesor cada uno dará una clase sobre su tema favorito; de ahí surgirá la autobiografía de estos muchachos que por alguna circunstancia, han sido marginados o se han marginado para formar un grupo cerrado que no puede obviar la jerarquía impuesta a través de los rituales de abuso y humillación.

En esta dirección tienes un vídeo con información y entrevistas con los personajes.

Notas de Dirección

En una primera lectura el texto de `El enemigo de la clase´ nos habla ya de muchas cosas, nos habla de la ineficacia de los sistemas educativos en vigor, de la violencia de una juventud insatisfecha, de la falta de estímulos de los adolescentes y al mismo tiempo de la imperiosa necesidad que tienen de ellos, y por supuesto de la soledad y de las innumerables demandas reclamando atención que pasan desapercibidas para los adultos. Pero yo creo que además de una profunda denuncia social, es un retrato de la sociedad oprimida hecho a través de seis adolescentes que están pidiendo a gritos que se les muestre un camino. Seis patologías distintas. Seis futuros adultos que utilizarán la violencia en sus relaciones personales y en su relación con el mundo.

Seis hombres que no sabrán cómo gestionar su agresividad. ¿De dónde vienen? ¿Adónde van? Los conocemos en un momento crucial de sus vidas. Compartimos con ellos 90 minutos de las nuestras. Mi deseo al dirigir esta obra y al mismo tiempo mi reto es saber hacer aflorar a la superficie sus debilidades, sus miedos, sus frustraciones, el dolor que guardan en sus corazones y que esconden cada uno bajo una coraza distinta. Les quiero ya antes de conocerles. Quiero reírme con ellos, jugar con ellos, buscar juntos los hilos invisibles que les unen, las relaciones de poder que establecen. Espero no dejar a nadie indiferente y conseguir que esos seis muchachos dejen una huella indeleble en todos aquellos que vean esta obra.
Marta Angelat

Y los espectadores, ¿qué piensan?






Laurita
La verdad es que hacia tiempo que no veía una representación tan poco interesante.Ni los actores ni el texto merecen la pena. Es aburrida y no engancha al espectador.No recomendaría esta obra a nadie.


Jess
Es una pasada de obra, con un texto increíble y una puesta en escena con mucha fuerza y además los chicos están estupendos y la mayoría tiene a la espalda muchos años de dedicación. No os la perdáis! y por cierto, Jordi Soler es el profesor, no el Chanas.


Voy que volver a verla, ¡ quiero más ! El texto es de los que te ponen los pies en el suelo y los chavales están muy bien. La escenificación, el ritmo y la duración de la obra están perfectos. Un 10.


Míriam
Magnífica obra que no sólo refleja el mundo de los adolescentes, sino que a través de ellos nos incita a valorar nuestra propia sociedad. Maravillosa actuación de todos los jóvenes.






María
Increíble, maravillosa, se la recomiendo a todo el mundo. Nadie debería perderse la oportunidad de ver esta función. Por el tema y sobre todo por la interpretación de los chicos. Buenísima.


David
Es una obra maravillosa!!! Hacía muchos años que no disfrutaba tanto en el teatro. Mis acompañantes y yo pasamos gran parte de la función entre carcajadas, y es de ése tipo de teatro que tiene la habilidad de hacerte pasar de la risa al llanto sin darte cuenta. Me conmovió muchísimo, echaba de menos un teatro social (porque está lleno de mensaje) tan fresco y accesible. Me gustó todo, la dirección, la escenografía, pero sobre todo los actores, estaban todos soberbios, sobre todo el Mazas.






Bornolio
Desgarrador y brutal, el montaje refleja fielmente los problemas y falta de recursos que esta sociedad dedica a multitud de jóvenes desorientados. La escenografía, la dirección y la interpretación del elenco de jóvenes actores es sencillamente magistral. Muy recomendable. Un espectáculo dramático que no deben perderse los adolescentes y sus profesores.














Andrés
¡¡Acabo de ver la función y me ha encantado!! Hacía tiempo que no veía una función con tan buen ritmo y tan interesante (se me ha pasado volando). Los actores están fenomenal y te atrapan desde el principio hasta el final. Además, el tema es de total actualidad. ¡¡Muy recomendable!!


Gertrudis
¡un 10! Fantástica, maravillosa, sublime, ingeniosa, atrevida,crítica,divertida,rápida...Sólo quiero felicitar a los actores porque me parecen fantásticos. Me gustó muchísimo. ¡Felicidades! Os gustará si vais a verla. No os la perdáis.










Wilma
Estupenda función. Muy recomendable. Me ha impresionado todo: el texto, los actores, la dirección. Críspulo está que se sale y Bernabé impresionante. Felicidades


Sònia
Me ha encantado. Me han emocionado tantas cosas distintas... El texto es maravilloso y los actores fantásticos. Mi más sincera enhorabuena.


Nuria
Por fin un espectáculo vivo. Lo mejor que he visto en años. Actores con una fuerza y una verdad impresionantes y un texto necesario para el momento que vivimos. Perdérselo va contra el sentido común.Sobresaliente en todo.GUUUUAUUUUU.

Entrevista con cuatro personajes en Noche Hache:



Opiniones y texto de la directora: http://www.atrapalo.com/opiniones/ver/ESP_14446/El_enemigo_de_la_clase

Foto: http://www.atrapalo.com/images_new/espectaculos/14446/_273x163_1.jpg